Sé que estás cansado.
Sé que sientes ganas de rendirte, como si estuvieras sumando una pérdida tras otra y tu vida fuera ahora mismo un mar de confusión.
Entiendo perfectamente que, después de todo eso, sientas que ya no puedes más. Créeme, conozco esa sensación muy bien.
Te sientes mal porque tu vida no está siendo como habías soñado; has cometido errores y la culpa te persigue.
Sientes que se te acaba el tiempo y que ya no tienes oportunidad de recuperarte. Yo también estuve en ese lugar, pero la buena noticia es esta: Dios está a punto de hacer algo grande en tu vida.
Él va a hacer algo tan inmenso que ni siquiera alcanzas a imaginar lo que está por suceder. Pero para recibir todas esas bendiciones, vas a tener que poner de tu parte: necesitas enfocarte.
Tendrás que mantener tu mirada puesta en Él y en la meta. Es momento de dejar de lado todas las distracciones y soltar todo aquello que te está frenando.
Este es tu momento, ya está escrito; lo único que tienes que hacer es ir por ello. La grandeza ya vive dentro de ti, solo tienes que tomarla y avanzar.
Sé que quieres tirar la toalla, de verdad te entiendo. ¿Crees que yo no tengo ganas de rendirme a veces? Me pasa todo el tiempo. Pero tienes que resistir y luchar por lo que es tuyo.
¡Tú puedes! Eres especial. Dios te dio todos los dones y las herramientas que podrías necesitar para superar cualquier obstáculo que se cruce en tu camino.
Ya no hay espacio para las excusas, es hora de cumplir con tu labor. Él te puso en esta tierra con un propósito y es momento de llevarlo a cabo.
Así que, por favor, pide claridad, pide sabiduría, busca guía, paz y entendimiento mientras recorres este camino.
Y créeme… algo muy grande viene en camino para ti.




